Me quiero, y mientras tanto me das igual. El problema viene en que nunca me quiero y que tú siempre estás ahí. Que te vayas, joder, que no me apetece verte. Que no soy lo que aparento, que quiero mi soledad pero necesito que me quieran, y tú me sabías querer.
Que te jodan, que me mentiste, dijiste que siempre estarías ahí y mírame, sola, odiándote en silencio y amándote al mismo tiempo.
Y si me buscas sabes dónde encontrarme, en la penumbra de mis pensamientos, en la soledad de mi mente, en las lágrimas que han caído al suelo. Y si te busco yo, ahora no sabría encontrarte. Quizás estés en el aroma de otra chica, en el recuerdo de otro día en el que no estaba, en la lluvia que no puedo ver.
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