sábado, 15 de noviembre de 2014

Por favor, tú no.

Con solo mirar sus ojos podía sumirme en el pozo de desesperación y angustia que estaba viviendo.
Aquel rostro de desolación, de miedo, de decepción de sí mismo... que se sentía tan solo y pisoteado. Ojalá pudiera hacerle ver que no es así, o al menos poderle prometer que no será así por mucho tiempo, que todo va a cambiar.
A veces me gustaría estar en su cabeza, saber qué piensa, qué le quita el sueño, de qué se acuerda, pero al momento me doy cuenta de que sería incapaz, yo no aguantaría todo eso.
Quiero ayudarte, dime cómo.
No te derrumbes, tú, eres mis fuerzas de seguir en pie.
Te quiero.

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