miércoles, 14 de enero de 2015

Solo algo de amor.

Vinieron a testificar, aquí, tus ojos. Tu boca no colaboraba, pero ellos no necesitaban ser respaldados por otros argumentos que aquel brillo y esa ligera hinchazón que revelaba que se habían pasado toda la noche llorando.
No necesitaban en realidad más ayuda que el encontrar un rincón en el que resguardarse, y fue aquí, dentro de los míos, al tiempo que yo me rompía por dentro al observar aquel desolador panorama.
No más daño, no más luchas internas, no más promesas rotas de esas que luego te destruyen,... solo algo de amor.

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